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Un viaje en el tiempo en La Tetería del Califa

  • Cómo lo hicimos - La Tetería de principio a fin

El diseño nuevo y suntuoso de Ellie Cormié para el icónico bar panorámico del Califa, renueva el espacio con una dimensión personal e intrigante para los que buscan una experiencia mucho más íntima.

Por James Stuart

Parece que fue ayer cuando abrimos la Tetería del Califa, el emblemático bar de cócteles y tés de Vejer. Pero cuando miro hacia atrás para encontrar fotos de los inicios del proyecto, me doy cuenta de que ¡estoy rastreando mi álbum de 2007! Originalmente, la Tetería era conocida como 'Los Balcones', ya que poseía grandes miradores. El diseño original, de Bertrand Gouillou y mío,  necesitaba desesperadamente un rejuvecimiento de espacio.

En La Casa del Califa, Regli Alvarez (mi socia) y yo, nos encargamos de la mayor parte de la decoración del hotel. Es muy curioso decorar paredes de piedra,  techos abovedados y pisos desgastados de siglos de antigüedad. La Tetería es un edificio nuevo (de la década de 1970) construido en la parte superior de algunas antiguas cuevas con un solo trozo de piedra visible. La decoración original fue concebida como un espacio para exhibiciones, que cambiaban tres o cuatro veces al año. Las paredes blancas y los muebles sencillos se diseñaron como un discreto lienzo para el goce de los artistas y fotógrafos que, durante más de una década, exhibieron  allí.

James, Regli y Khadi - 2007 el día que abrimos la Teteria

La idea de Ellie (mi novia y socia en el restaurante Corredera 55) fue rediseñar la Tetería utilizando mi colección privada de fotografías (tomadas por mi padre, Charles, y por mí  desde 1970 hasta la actualidad) como telón de fondo para una nueva apariencia suntuosa y exótica. Ellie no solo es una premiada restauradora (con una estrella Michelin), sino una de las diseñadoras más importantes de Escocia (y ganadora del premio Diseñador del Año) con proyectos de diseño en el archiconocido Gleneagles, Malmaison y más de una veintena de restaurantes. Su idea me pareció brillante: las fotografías eran familiares e informales, surgiéndo así el  concepto  padre e hijo. Tres generaciones (mi padre, yo y mis hijas) retratadas  en lugares exóticos como Aleppo, Palmira, Wadi Rum, Petra, las montañas del Atlas , Líbano, el desierto de Hadramout y Yemen envuelven las paredes de la Tetería del Califa.

Charles Stuart (mi padre) en el desierto de Hadramout; mi hermano Justin y yo delante de las torres Romanas de Palmyra (Siria); yo en la Al-Madina de Aleppo; Isabella mi hija detrás de un camello en Essaouira; un edificio en Yemen...

Con la aprobación de Regli y mía, Ellie se dispuso a proporcionar una nueva sensación para el espacio. Su primer encargo fue la lámpara de latón de 1m. de diámetro que colgaría del techo alto de la entrada a la terraza. Esto fue organizado por Ashraf Labaqi y Nawal Essaadi- personal del Califa - quienes tomaron un descanso en Merzouga para organizar el encargo a Younes Zakha, uno de los principales trabajadores de bronce de Marrakesh. Fueron dos meses de trabajo para dos hombres, que grababan los detalles más finos a mano. La esfera, compuesta por 8 piezas,  se soldó y luego se moldeó y pulió a mano. El segundo encargo fue el techo de marquetería fabricado por el artesano Manolo Revuelta en su taller de Cañada Ancha (Vejer). Ellie y Manolo pasaron horas con el diseño, la colocación de la estrella Califa (la Rub el Hzib* ver abajo) fue crucial para las proporciones del techo. El techo finalmente fue transportado en pedazos a la Tetería para su instalación.

La lámpara gigante en su caja fuera de la Tetería; la lámpara en la tienda antes de dar forma y pulir; Manolo en su taller con el techo de marquetería; Manolo como Hércules colgando la lámpara; Ashraf colgando la colección Mustafa Hamano en las escaleras.​

El siguiente paso fue colocar las imágenes en las paredes. Tardé un par de meses en organizar las fotografías y quitarles el polvo. Muchas de las fotos (tanto las mías como las de mi padre) se tomaron a color, de modo que les ajusté el tonos en blanco y negro y sepia para que encajaran con la visión que Ellie tenía del espacio. Nos faltaban los rostros fuertes que Ellie requería para las cuatro fotos junto al bar. Me acordé, entonces, de una copia del libro de Wilfred Thesiger, A Vanished World (Un Mundo Desaparecido), y de sus maravillosas fotos de miembros de tribus iraquíes. El museo de Pitt Rivers en Oxford posee su legado y pude comprarles las cuatro imágenes que necesitaba. Thesiger es, por supuesto, un verdadero fotógrafo y gran explorador del s.20. Me preocupaba que nuestras propias fotos desencajaran con las suyas, pero felizmente la combinación es razonablemente perfecta (¡ayudada por el hecho de que están en una habitación separada!). Mi madre Sasha donó algunas joyas Amzigh compradas en las montañas del Atlas hace un par de décadas y un viejo kilim familiar (Siria, 1960) comido por ratones fue cortado y enmarcado para las paredes.

Ellie con muestras; las fotos de Thesiger; sustituyendo la vidriera original con una vista de las palmeras de Califa; el tamaño de la alfombra; enmarcando la instalación original de "Phoenecian Blue".

Para Ellie, el invierno entre trabajo y viajes se resumió en una mezcla de dibujos, cartas de colores, muestras textiles y visitas a proveedores. Finalmente, tuvo lugar el montaje de la bola en febrero.  La caja gigante, que contenía la bola de latón, recién entregada en Algeciras planteó dos problemas: primero, no cabía en nuestra camioneta y segundo, era demasiado grande para subir por las escaleras hasta la Tetería. No hay problema, dije, levantemos la lámpara por el exterior del edificio y seguro que entra por las puertas de la terraza. Y así fue, después de un gran esfuerzo lo llevamos a la terraza. Una vez allí, caímos en la cuenta de que la lámpara era 5cm más ancho de la puerta de entrada. No nos quedó más remedio que romper el lado de la puerta con martillo y cincel para que la lámpara se pudiera ubicar en su posición final. Ellie exhaló un suspiro de alivio. Luego, descubrimos que se requieren tres personas para cambiar la bombilla!

Gracias Ellie Cormié, Manolo Revuelta, Younes Zakha, Ashraf Labaqi, Nawal Essaadi, Frambuesa (confección), Kiko Fotografia y todos los artesanos que hicieron este proyecto posible. Gracias tambien a mi padre y madre por donar photos y memorias para el espacio. Galeria de fotos de la Teteria del Califa.

The Rub el Hizb Según algunos historiadores, el origen de la estrella de ocho puntas (conocido como Rub el Hizb en el Islam) se puede remontar a los Tartessos, una civilización que existió en Andalucía del siglo IX al VI aC. En el siglo VIII, Abd al-Rahman I adoptó la estrella (nació en Palmyra y se exilió en Andalucía. Abd al-Rahman fue el primer gobernante musulmán independiente de Al-Andalus). Durante su reinado, popularizó el inicio y extendió su uso en todo el Mediterráneo y el norte de África. 

La estrella del Califa varía con respecto a las representaciones del Rub el Hizb, ya que no establecemos la parte superior de la estrella como un solo punto, sino que le hemos dado un punto de rotación para que la parte superior de la estrella sean dos puntos.

 

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