En El Jardín del Califa estrenamos nueva carta de primavera–verano, con novedades pensadas para esta época del año y una propuesta más fresca y ligera.
A partir de ahora, quienes nos visiten podrán descubrir nuevos platos de temporada junto a algunos de los clásicos que siguen formando parte de la esencia de nuestra cocina.
La nueva propuesta nace de lo que mejor conocemos: cocinar siguiendo el momento del año, dejando que los productos de temporada y los sabores más ligeros marquen el camino.
Muchos de esos ingredientes llegan directamente desde nuestra huerta de La Muela, donde trabajamos con productos de proximidad que terminan encontrando su sitio en la mesa.
Entre las novedades aparecen platos frescos y llenos de color, como el gazpacho de remolacha con queso feta y cilantro, el cacik iraní de yogur y pepino con hierbabuena o la chorba de tomate y albahaca fresca, que puede tomarse fría o caliente según lo pida el día.
Las verduras siguen teniendo mucho protagonismo. La ensalada Sebou de pomelo mezcla brotes frescos, tomates cherry, nueces, pasas y queso feta en un equilibrio entre frescura y textura. Y el hummus de aguacate se incorpora como una nueva versión de uno de esos imprescindibles que nunca faltan en nuestras mesas.

También llegan platos más suculentos. La pierna de cordero “Zanjabil”, con jengibre caramelizado, higos y albaricoques, o la sufa de pollo halal especiado con fideos, almendras y pasas, mantienen ese hilo que siempre ha definido la cocina del Califa: el encuentro entre Andalucía, el norte de África y Oriente Medio.

Y, por supuesto, siguen los tagines. El de cordero con verduras de temporada y almendras, la Milojia egipcia con bamia, el Tagine Oriental de ternera retinta ecológica o el Tagine Oasis con piña y albaricoques continúan formando parte de una cocina llena de aromas y recetas deliciosas.
Una experiencia que va más allá del plato
La carta se completa con una cuidada selección de vinos y bebidas, con opciones refrescantes ideales para acompañar esta temporada.
Antes de la cena, siempre es buen plan comenzar con un aperitivo en La Tetería del Califa, dejando que las vistas y el ritmo pausado del pueblo marquen
el inicio de la experiencia.

Y después, simplemente dejarse llevar por Vejer. Pequeños placeres de la vida.


